AUTOBIOGRAFÍA
Desde que tengo memoria, la lectura
ha permanecido en mi vida fundamentalmente durante mi etapa estudiantil. Sin embargo, no puedo afirmar que haya sido
una lectora con iniciativa propia, pero los diferentes libros que han formado
parte en mi trayectoria académica han marcado momentos elementales en mi
educación.
Mis padres siempre han intentado inculcarme
la lectura como afición, no como una responsabilidad académica, aunque, nunca llegue
a desarrollar verdadero interés por ella. De pequeña me leían distintos cuentos
tratando de despertar mi curiosidad por las historias narradas. Cuando ya sabía
leer por mi cuenta, cada verano escogía libros acordes a mis gustos y
organizaban momentos del día para dedicar a la lectura. A pesar de su esfuerzo, nunca terminé de
engancharme completamente a esta actividad, aunque sí reconozco que algunas
historias lograron captar mi interés momentáneamente.
Mi relación estrecha con la lectura comenzó
en mi etapa de secundaria, donde los profesores me presentaron diversas obras representativas
en la literatura española. Algunos
libros que recuerdo son La casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca, una
obra donde destaca las tradiciones y la represión en una sociedad cerrada.
También pase por El Lazarillo de Tormes, adaptándome a un contexto lejano de la
actualidad, introduciéndome el concepto de novela picaresca y los desafíos de
la época.
El año pasado en la asignatura de Didáctica
de la literatura del turno de mañana, continue con esta línea de lecturas
clásicas. A pesar de que la mayoría de ellas, pertenecían al currículo obligatorio,
me ofreció la oportunidad de observar diferentes épocas y formas de narrar la
realidad.
La literatura considero que es una
herramienta primordial en la educación de los niños, aunque no haya
desarrollado una gran pasión por la lectura. La adquisición de la lectoescritura
es fundamental en su evolución académica, proporcionando el acceso al
conocimiento, un pensamiento crítico, destrezas creativas y esenciales para
cualquier etapa de la vida y un aumento en la capacidad de expresión y
comprensión.
Si bien hasta ahora mi experiencia
lectora ha estado marcada por la obligación académica, reconozco el valor de
estas obras y cómo han influido en mi forma de ver la literatura. No sé si en
el futuro me adentraré en la lectura por placer, pero, si lo hago, quizás
busque historias que me enganchen más allá de lo impuesto en el aula.

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